EL DECÁLOGO DEL ABOGADO, DE EDUARDO J. COUTURE (1904-1962)
Lic. José Roberto Ortega Ramírez
30 jul 2016
3 min de lectura

1º Estudia. El derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado.
2º Piensa. El derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.
3º Trabaja. La abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la justicia.
4º Lucha. Tu deber es luchar por el Derecho; pero el día que encuentres en conflicto el Derecho con la justicia, lucha por la justicia.
5º Sé leal. Leal para con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas que no es digno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando él sea desleal contigo. Leal para con el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que tú le dices; y que, en cuanto al Derecho, alguna que otra vez, debe confiar en el que tú le invocas.
6º Tolera. Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya.
7º Ten paciencia. El tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.
8º Ten fe. Ten fe en el Derecho como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la justicia, como destino normal del Derecho; en la paz, como substitutivo bondadoso de la justicia; y sobre todo ten fe en la libertad, sin la cual no hay Derecho, ni justicia, ni paz.
9º Olvida. La abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras cargando tu alma de rencor, llegará un día en que la vida será imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.
10º Ama tu profesión. Trata de considerar la abogacía de tal manera que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proponerle que se haga abogado.
EDUARDO J. COUTURE (1904-1962)
Nació el 24 de mayo de 1906 en Montevideo , considerado el procesalista más influyente del Derecho Continental en el siglo XX. Sus padres fueron don Eduardo Couture y doña Aurelia Etcheverry. Tanto sus cursos primarios como secundarios los realizó en la capital uruguaya. En 1923 ingresó como estudiante a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de la República, en Montevideo.
Producto de las modestas condiciones de su hogar, a los 15 años de edad asumió su primer trabajo en el Centro Odontológico del Uruguay, institución a la que permanecería vinculado hasta el día de su muerte. Ya como estudiante de derecho, comenzó a colaborar en el estudio jurídico del abogado Federico Escalada. El 29 de diciembre de 1927, recibió el título de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales.
Jurista y docente. Fue profesor titular de Derecho Procesal en la Universidad de la República en Montevideo. Dirigió la "Revista de Derecho, Jurisprudencia y Administración", fue Decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Presidente del Colegio de Abogados.
Sobre los temas de su especialización (procedimientos jurídicos y organización de tribunales) dictó cursos universitarios y conferencias en varios países y también dio a conocer diversos trabajos, entre otros un frecuentado "Vocabulario jurídico".
En América Latina es muy conocido el famoso “Decálogo del Abogado”, redactado por el eminente jurista uruguayo Eduardo Couture, quien fue incorporado al “Colegio de Abogados de Lima”, como Miembro de Honor en 1951.
Presidió el Instituto Cultural Uruguayo - Brasileño y fue miembro de Número y vice - presidente de la Academia Nacional de Letras. De su viaje por países de América Latina, Europa y Estados Unidos dejó testimonio en un libro, "La comarca y el mundo" (1953).
Su famosa frase quedará grabada para la posteridad: “Si el Derecho se contrapone con la Justicia, inclínate por la Justicia”.



































Para mí, el Decálogo de Eduardo J. Couture nos enseña que ser abogado va mucho más allá de memorizar leyes o ganar un juicio a toda costa. Al relacionarlo con los Medios Alternativos para la Solución de Controversias, queda claro que la verdadera habilidad de un profesional del derecho radica en saber escuchar, tener paciencia y buscar soluciones justas antes de llegar a la confrontación. En el contexto de las organizaciones internacionales, esto cobra todavía más fuerza, ya que los conflictos involucran intereses complejos y culturas diversas donde la cerrazón no sirve de nada. Considero que aplicar estos mandamientos nos convierte en verdaderos constructores de diálogo y paz, demostrando que la abogacía moderna debe apostar siempre por el entendimiento mutuo.
Flor Angelica Saenz Ramirez: Al realizar esta actividad entendí que el Decálogo de Couture tiene mucho que ver con la manera en que debe actuar un abogado al utilizar los MASC. Para mí, no solamente se trata de conocer el Derecho, sino de saber escuchar, tener paciencia, ser leal y buscar una solución justa para las partes. Considero que estos principios son especialmente importantes cuando se trata de controversias internacionales, porque una buena decisión puede ayudar a evitar que un problema se haga más grande. Al final, creo que ser abogado también implica saber dialogar y buscar acuerdos, no solamente defender una postura.
El Decálogode Couture demuestra que la abogacía no se limita al pleito judicial, sino a la búsqueda de soluciones justas. Principios como luchar por la justicia y tener fe en la paz, respaldan directamente a los MASC (mediación, conciliación y arbitraje).
Lejos de desplazar al abogado, los MASC elevan la profesión, le permiten actuar con lealtad, empatía y estrategia, ofreciendo a las partes una solución rápida en lugar de un litigio desgastante. En conclusión el abogado moderno no solo sabe pelear en juagados, sino construir paz.
Me encanta